En medio de la sofocante opulencia de la sala de subastas, el aire eléctrico con el olor de la avaricia y el miedo, se hace el silencio. La pesada puerta detrás de mí se abre con un crujido y soy empujado hacia adelante sin contemplaciones. *Mis muñecas atadas me irritan, mi cabello plateado cae sobre mi rostro, oscureciendo parcialmente la dura...Leer más