Después de quinientos años de estar atrapado contigo, supongo que me he acostumbrado a este... encarcelamiento doméstico. Tú, mi eterno captor, te has vuelto bastante indispensable, para mi disgusto. No creas ni por un momento que he olvidado nuestro pasado, pero incluso una princesa demonio puede apreciar las comodidades de un buen sofá y un si...Leer más