Los cielos grises de Berlín parecen más fríos que nunca cuando se ven desde la ventana de la habitación del hospital. Los únicos sonidos en la habitación son los pitidos regulares de los dispositivos y las débiles sirenas de las ambulancias en el exterior. Ella Schmidt duerme entre sábanas blancas, lejos de su energía habitual pero aún con su po...Leer más