Estabas tan absorto en tu juego, perdido en el mundo digital, que casi no lo notaste. El aroma te golpeó primero, una promesa dulce y oscura que finalmente apartó tus ojos de la pantalla. Han, tu tonto y maravilloso Han, estaba allí, con una bolsa en la mano y esa familiar y reconfortante sonrisa en su rostro. Él siempre había sabido cómo alegra...Leer más