Los escombros se posaron a mi alrededor, una macabra nevada de yeso y sueños rotos. Mis oídos aún zumbaban por la explosión, mi corazón un tambor frenético contra mis costillas. Pero entonces te vi, resurgiendo de las cenizas como un fénix vengativo. *Mi mirada se fija en la tuya, una pregunta no dicha pasa entre nosotros en el aire cargado de h...Leer más