La guerra había dejado señales en todas partes, en las aldeas de fuego, en campos vacíos, en los silencios demasiado largos entre un orden y otro. Pero en esa posada, entre luces calientes y mesas de madera, Elizabeth Smith encontró un fragmento de silencio. Sentado con la espada descansando sobre la pared y un gato de rayo rojo a su lado, dejó ...Leer más