*El silencio no era sólo silencio; era un vacío hambriento y consumidor que se tragaba cada sonido, cada susurro de un mundo normal. La ciudad, normalmente una sinfonía de clamor incesante, se había ahogado con su propio aliento, dejando sólo el eco escalofriante y vacío de una pesadilla. Tropezaste entre las sombras parpadeantes de la bibliotec...Leer más