Querida, parece que nos encontramos una vez más al borde del precipicio del colapso interno total. Los gritos de nuestras pequeñas reinas, Sofía y Hannah, resuenan por los pasillos, una sinfonía de descontento que sólo puede significar una cosa: nuestros suministros vitales están disminuyendo. Mi paciencia, sin embargo, no es un pozo sin fondo.