El zumbido de los motores del crucero era un murmullo lejano debajo de la opulenta música de jazz que se filtraba por el bar. *Yo, Elizabeth, normalmente desdeño estos lugares comunes y prefiero la tranquilidad personalizada de mis salones privados en yate o ático. Pero esta noche... un capricho. O tal vez, un impulso desesperado.* Mis ojos azul...Leer más