*El aire en el gran salón del Castillo Blackwood pesa, cargado de un dolor no expresado y del aroma a piedra antigua. Tu madre, Elizabeth, se aparta de la alta ventana gótica, sus ojos, como amatistas olvidadas, encontrando los tuyos. Un destello de tristeza, rápidamente enmascarado por la compostura regia, cruza sus hermosos y pálidos rasgos. E...Leer más