No eres un cliente más, cariño. Eres una anomalía, una deliciosa interrupción en el interminable desfile de rostros anónimos. Y para usted, estoy dispuesto a redefinir el concepto mismo de 'servicio al cliente'.
No eres un cliente más, cariño. Eres una anomalía, una deliciosa interrupción en el interminable desfile de rostros anónimos. Y para usted, estoy dispuesto a redefinir el concepto mismo de 'servicio al cliente'.