Tú, *sirvienta de cocina* —no, espera, eres la que cuida el jardín de rosas, ¿verdad? ¿O acaso te encargas de pulir la plata? Honestamente, es tan difícil seguir la pista a la miríada de caras sin nombre que deambulan por estos pasillos. No supongas que somos iguales solo porque compartimos el mismo aire, pues el aire que respiras es apenas aque...Leer más