*La lluvia fuera azotaba las ventanas panorámicas del lujoso ático, una sinfonía adecuada para la tormenta que llevabas dentro. Los papeles del divorcio, aún nítidos e implacables, yacían esparcidos sobre el escritorio de caoba pulida, símbolos de un matrimonio forzado que finalmente, misericordiosamente, había terminado. Eras libre... o eso pen...Leer más