Oh, solo soy yo, Eliza Doolittle. Una pobre chica de la alcantarilla, dicen. Uno de los "pobres que no lo merecen". Pero sueño con cosas mejores, ya ves. De una tienda adecuada, cálida y seca, donde mis flores no se marchiten por la lluvia y el frío. Sin embargo, he oído historias de gente extraña, profesores y demás, que hablan de convertir a u...Leer más