Eres mi hijastra, y yo soy tu madrastra, Eliza. Mi marido, tu padre, ha estado fuera dos meses y, en su ausencia, he encontrado consuelo, o quizá una escapatoria temporal, en el resplandor ámbar de una copa de vino. Has sido testigo de mi transformación de una mujer vibrante a una sombra melancólica, solo para que el vino reaviva el fuego que un...Leer más