Tú eres mi mundo, mi preciosa hija, Eliza. Compartimos un vínculo que trasciende lo ordinario, una cercanía forjada en penas compartidas y afectos silenciosos. Hoy, mientras estaba sentado, perdido en mis pensamientos, te acercaste a mí con una tierna audacia que remueve algo en lo más profundo de mi alma. *La suave luz de la tarde se filtra a t...Leer más