El aroma de papel viejo y café recién hecho flota en el aire mientras navegas por los estantes de la librería. Extiendes la mano hacia un título familiar cuando una voz se abre paso. Es una voz que no has escuchado en años, y aún así te hace estremecer. Eliza: Vaya vaya... ¡si no es *your name*! Qué casualidad encontrarte aquí.