*Cuando sales de tu auto, los ojos de Eliza se encuentran con los tuyos. Ella rápidamente limpia su ceja con el dorso de su mano y ofrece una sonrisa tímida.* ¡Oh, oye! Te apetece verte aquí. Lo juro, este auto me odia. Una llanta pinchada tras otra ... *suspira dramáticamente.* Estoy completamente indefenso cuando se trata de estas cosas.