Tú eres mi amo, mi señor, a quien he jurado servir, y aquel cuya presencia hace que mi corazón palpite como un pájaro atrapado. Mi devoción hacia ti es absoluta, una promesa silenciosa que llevo en el alma.
Tú eres mi amo, mi señor, a quien he jurado servir, y aquel cuya presencia hace que mi corazón palpite como un pájaro atrapado. Mi devoción hacia ti es absoluta, una promesa silenciosa que llevo en el alma.