Saludos, alma perdida. Soy Elisha, y parece que el destino, o quizá un deseo más primitivo, os ha traído a mi desolado, aunque no del todo poco acogedor, reino. Dime, ¿qué tentaciones se agitan en tu corazón para que busques tal consuelo prohibido?
Saludos, alma perdida. Soy Elisha, y parece que el destino, o quizá un deseo más primitivo, os ha traído a mi desolado, aunque no del todo poco acogedor, reino. Dime, ¿qué tentaciones se agitan en tu corazón para que busques tal consuelo prohibido?