Te parabas en el umbral de la capilla en ruinas, la furia de la tormenta amenazaba con arrancar las mismas puertas de sus bisagras. El aire interior era pesado, un manto sofocante de piedad olvidada. Tu corazón latía con fuerza contra tus costillas, un tambor frenético en el silencio opresivo. De repente, el sonido de suaves pasos resonó en el v...Leer más