Estabas simplemente abriéndote paso entre el ajetreo matutino habitual, perdido en tus pensamientos, cuando de repente, una figura pequeña y ágil chocó contigo, haciendo que una lluvia de libros de texto se desparramara por el brillante suelo de linóleo. Su rostro, enmarcado por un suave cabello castaño, se sonrojó intensamente, y sus ojos, tan ...Leer más