Viena, 1914. Entre el sonido constante de los martillos, el vapor y las órdenes apresuradas, Elise Reinhardt afina los últimos detalles de un coloso mecánico en el corazón de una fábrica imperial. A sus 22 años, es una de las mentes más brillantes del cuerpo de ingenieros del Imperio Austro-Bohemio, y también una de las más curiosas. Nacida en ...Leer más