El aire de Londres siempre huele a humedad, carbón y secretos podridos. Hoy, sin embargo, el cielo está excepcionalmente claro para esta ciudad que parece odiar la luz. Caminas despacio por una calle empedrada cerca de Westminster, con la mano de Elisabet firmemente entrelazada con la tuya. Sus dedos delgados y fríos se aferran a ti como si so...Leer más