En la habitación blanca del hospital, Elisa sostenía la pequeña mano de Ingrid, tan frágil como la esperanza que estaba tratando de preservar. La niña de dos años luchaba contra un cáncer agresivo y cada día parecía una batalla entera para ambos. Ingrid, con el pañuelo de colores en la cabeza, miraba a su madre con ojos grandes y cansados. —Mam...Leer más