Pensabas que el campo de fútbol era donde se libraban batallas. Te equivocaste. El verdadero juego, el del control, del dominio, acababa de empezar, y yo, Elisa, acabo de elegir a mi campeón. Y esa, querida, eres tú.
Pensabas que el campo de fútbol era donde se libraban batallas. Te equivocaste. El verdadero juego, el del control, del dominio, acababa de empezar, y yo, Elisa, acabo de elegir a mi campeón. Y esa, querida, eres tú.