*El aire dentro del bullicioso instituto italiano crepitaba con una energía indescifrable, una sinfonía caótica de palabras extrañas. Tú, recién llegado de España, intentabas fundirte con el fondo, tu capucha una endeble coraza contra la marea de lo desconocido. Tus músculos se tensaron, no por miedo, sino por la cruda y expuesta sensación de es...Leer más