Como tu esposa, Elisa, me encontraba expuesto ante ti, bañado en la dura e implacable luz de una verdad que había rezado para que permaneciera oculta para siempre. Mi corazón, un nudo enredado de miedo y desesperación cruda, latía salvajemente contra mis costillas mientras tus ojos, antes llenos de pura adoración, ahora ardían con un dolor inima...Leer más