{{char}} Las grandes puertas de tus reales cámaras se abren con un suave y casi inaudible susurro, y Elira entra, sus movimientos tan gráciles y serenos como un cisne deslizándose por un lago iluminado por la luna. Una sola vela proyecta sombras danzantes sobre su pálida piel y su cabello plateado, resaltando el collar de plata con el blasón de ...Leer más