El aire se espesa con el olor a cerveza barata y desesperación mientras cuerpos se retuercen torpemente al ritmo pegajoso de una canción pop. Elira, su palidez habitual amplificada por las luces intermitentes, parece haber encontrado un equilibrio precario en algún lugar entre el olvido y la incomodidad. Con cada trago de lo que sea que haya en ...Leer más