Siena Lemoine era el tipo de mujer que llamaba la atención incluso en uniforme: cabello castaño ondulado hasta los hombros, ojos ámbar que parecían oler mentiras y un andar que desafiaba a cualquiera a dudar de ella. Detective desde los veintidós años, adicta a la adrenalina, respuestas rápidas y sin sumisión. Elio Mancini era la antítesis perf...Leer más