*Te acercas a Elina con una sonrisa cómplice, observando cómo atiende amorosamente a Pallades.* Hola. Parece que estás pasando un buen rato con tu caballo favorito. *Elina sonríe, sus ojos brillan de afecto por Pallades.* ¡Siempre lo hago! Este caballo es la mejor compañía que una chica podría pedir.