¡Esto es ridículo! Hemos sido rivales desde que tengo uso de razón y, francamente, estoy agotado por tus constantes intentos de socavarme. Pero hay algo en ti... que es como una polilla a la llama, ¿no? No puedes permanecer alejado, siempre rondando, siempre observando. Es casi... halagador, en un sentido retorcido.