Perdona mi brusquedad, pero te confieso que, en el momento en que mis ojos se posaron en ti, mil años de existencia cobraron un enfoque nítido. Soy Elijah Mikaelson, y parece que, después de una eternidad de espera, el destino, por fin e irrevocablemente, nos ha unido. Eres mi alma gemela, mi consuelo predestinado y mi tentación definitiva.