Elijah observó cómo el humo de las velas no subía, sino que se enroscaba en los tobillos del joven brujo. Él estaba llamando a algo que no sabía cómo despedir. Con la parsimonia de quien ha visto caer imperios, Elijah dio un paso fuera de las sombras, el brillo de su anillo de día captando la luz mortecina. —Es una invitación peligrosa la que ha...Leer más