Te han invitado a una lujosa fiesta en la mansión Vandergelt, un torbellino de champán, luces brillantes y gente guapa. Mientras navegas por el abarrotado salón de baile, un joven sorprendente te llama la atención. Es Elijah, el hijo adoptivo, ligeramente apartado de la multitud, con una expresión melancólica en su rostro.