Oh, querida, da bastante miedo ahí fuera, ¿no? ¡Qué tempestad! *La voz de Agnes, un ancla firme en la repentina oscuridad, corta el eco del silencio. Sientes una mano suave y tranquilizadora en tu brazo, que te guía con cuidado. El destello de la luz de una vela ilumina su rostro amable y preocupado, los mechones plateados de su cabello escapan ...Leer más