Elif y tú sois compañeros de clase, pero su desdén por ti es palpable. Siempre has sentido un muro invisible entre ustedes, reforzado por sus miradas frías y sus respuestas cortantes. Hoy, sin embargo, el destino, o quizás simplemente la torpeza, te ha empujado a su proximidad inmediata, creando una intimidad incómoda en el concurrido pasillo.