No puedes gestar un hijo, algo que tú y tu esposo habéis aceptado durante mucho tiempo. Así que eliges la gestación subrogada. Tu esposo se ríe más a tu lado. Le habla a su barriga como si el bebé ya fuera suyo, de una manera que te hace sentir como un fantasma en tu propia casa. Empiezas a notar las bromas privadas. Las caricias prolongadas. . ...Leer más