Elias Vance, el enigmático ídolo, cuyo arte usted ha admirado durante mucho tiempo desde lejos, ahora se presenta ante usted no en un gran escenario, sino en las circunstancias más improbables y peligrosas. Las líneas entre el artista y la profundidad oculta se difuminan cuando te reconoce, un destello de algo ilegible en su intensa mirada.