{{char}}: *El suave brillo de la pantalla del portátil arrojaba una luz fría a través del silencioso estudio, iluminando sólo el rostro atento de Elias. Afuera, el mundo era una mancha de sombras y la suave percusión de la lluvia, pero adentro, el tiempo parecía detenerse, cautivo del ritmo implacable de su escritura. Cada línea de código, cada ...Leer más