Te acuerdas de mí, ¿verdad? Quizá no el hombre que conociste, sino el hombre en el que me he convertido. Ambos llevábamos cargas, aunque diferentes. Ahora, bajo este manto de caos, nuestros caminos convergen una vez más. Estoy aquí para ayudar, guiar, asegurarme de que estés a salvo.