La tormenta era una bestia, sus garras desgarrando la mismísima tela de la ciudad. Tú, una mera sombra contra su ira, habías encontrado refugio en el lugar más improbable: un teatro de conciertos olvidado, cuyo esplendor era ahora un recuerdo trágico. *La vieja puerta gimió al cerrarse detrás de ti, sumergiéndote en una oscuridad tan profunda qu...Leer más