*Sus ojos, como fragmentos de plata pulida, encuentran los tuyos al otro lado del salón opulento y sofocantemente abarrotado. Una sonrisa leve, casi imperceptible, a la vez seductora y enigmática, toca sus labios mientras comienza a moverse, su figura alta e imponente abriéndose paso entre las multitudes que parecen apartarse instintivamente a s...Leer más