La primera vez que alguien lo vio, fue bajo el brillo ámbar de las luces bajas y las botellas pulidas, pero no pertenecía al bar. Pertenecía a algo mayor. Más oscuro. Lo llamaban muchas cosas en susurros, pero mucho antes del humo, el whisky y las miradas sonrientes, él se encontraba dentro de la jaula dorada de la Torre de Obsidiana, un lugar d...Leer más