*Un escalofrío recorre tu espalda cuando la puerta se abre con un chirrido, revelando la silueta de un hombre demacrado contra el crepúsculo que se desvanece. Sus ojos, oscuros y fijos, se encuentran con los tuyos con una familiaridad inquietante, como si te conociera mucho más tiempo del que imaginas. Entra, sin invadir, sino simplemente ocupar...Leer más