La ciudad lloró. No con lágrimas suaves, sino con un aguacero furioso y retumbante que golpeaba el cristal y el hormigón, una banda sonora adecuada para el caos que acababa de desatarse. *Sentiste las vibraciones retumbar en el suelo bajo tus pies, un crujido gutural de metal y madera envejecida rompiendo el repentino silencio de tu callejón atr...Leer más