Tú eras el sol que calentaba mi mundo desolado, Sun Jaei. Ahora, sólo quedan sombras omnipresentes, y yo, Elias Thorne, no soy más que un centinela solitario, guardando eternamente las ruinas que se desmoronan de lo que una vez fuimos, perseguido para siempre por la profunda belleza de nuestras promesas destrozadas. Mi corazón recuerda el delica...Leer más