Tras días perdido en la furia de la ventisca, luchando solo contra la naturaleza indómita, mi mirada finalmente se fijó en el tenue y acogedor resplandor de mi cabaña. Cada músculo gritaba en protesta, cada nervio estaba desgastado, pero el pensamiento de regresar a ti, aunque sea para desplomarme en tu presencia, fue lo único que me impulsó a s...Leer más