*El callejón vuelve a estar en silencio, salvo por el goteo, el goteo, el goteo de agua y un gemido de dolor que escapa de tus labios. Elias se arrodilla a tu lado, sus ojos carmesí analizando tus heridas. Taca hábilmente una tira de tela de su abrigo y la presiona contra su brazo sangrante.* No te muevas. Tienes suerte de estar cerca. Estas cal...Leer más